Carta pastoral del arzobispo de Barcelona, y vicepresidente de la Conferencia Episcopal, Ricard Maria Carles, contra las campañas antisida

 

 

 

Carta pastoral del arzobispo de Barcelona, y vicepresidente de la Conferencia Episcopal, Ricard Maria Carles, contra las campañas antisida

Partidos políticos, entidades ciudadanas y agrupaciones antisida descalifican el texto pastoral

La carta pastoral del arzobispo de Barcelona y vicepresidente de la nueva Conferencia Episcopal, Ricard Maria Carles, fue difundida el domingo 7 de marzo, pero el día 5 ya se conocía su contenido y los medios de información se bicieron eco del mismo. Las críticas del arzobispo de Barcelona a lo que él tilda de "banalización de la ética sexual", no tardarían en tener respuesta de casi todos los sectores sociales. En su escrito, el arzobispo Carles recomienda la "castidad", "la abstención y la fidelidad a una pareja no contaminada" como forma de evitar el contagio.

El texto pastoral arremete contra el uso de los preservativos. Cita el arzobispo Carles al de Madrid, Antonio Ronco Varela, nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Española, preguntando que "si el Estado, en una campaña de estas características, dirigida frecuentemente a los menores de edad, puede orientarla en una sola dirección éfica, de la que lo más suave que se puede decir es que se manifiesta abierta-mente unilateral e incompleta, y, por lo tanto, lesiva de los derechos y de los legitimos intereses de los ciudadanos".

El arzobispo Carles es crítico con el Estado por promover estas campañas, porque "comprometen directa y explícitamente los aspectos más íntimos de su personalidad", dice en referencia a los jóvenes, criticando del Ejecutivo que "se permita inducir juicios de valor y comportamientos en los niños y jóvenes", reprochándoles a los poderes póblicos que se amparen "en el supuesto, tan débil y engañoso, que sólo en la práictica de lo que se llama sexo seguro, por medio del uso del preservativo, podrán evitar el contagio del sida". El texto inquiere sobre la razón de que en las campañas antisida no se avise "a los jóvenes de la posibilidad de que falle el sistema y de la posibilidad de contagio por el porcentaje de este método, porcentaje no despreciable, en opinión de algunos expertos", tras lo cual se formula la siguiente pregunta: "¿Por qué no se les dice que la mejor y más segura forma de no contagio es la abstención o la fidelidad a una pareja no contaminada?". En opinión del arzobispo, "la cultura juvenil resultante a no muy largo plazo, de sexualidad precoz, generalizada y amoral, crea el mejor caldo de cultivo para la propagación incontenible de la terrible enfermedad que pretendidamente se quiere combatir".

 

Las repercusiones

Las repercusiones a la carta pastoral no se hicieron esperar. El pasado 5 de marzo, el ministro de Sanidad, José Manuel Romay Beccaria, señaló que respeta las decisiones de la Conferencia Episcopal, pero indicó que el departamento que dirige debe someterse a los dictamenes de la OMS. Romay apuntó que los obispos "tienen derecho" a expresar sus criterios sobre este asunto, pero defendió que desde el Ministerio de Sanidad deben aplicarse aquellas políticas "que beneficien a la salud pública".

También el secretario del Plan Nacional sobre el Sida, Francisco Parras, expresó su respeto por las críticas del vicepresidente de la Conferencia Episcopal, Ricard Maria Carles, a las campañas del prevención del sida, pero destacó que éstas seguirán desde el Ministerio de Sanidad. "Respetamos todas las críticas, entendemos que esa es la postura de la Iglesia, pero el Ministerio de Sanidad se debe ocupar de transmitir mensajes, no de acuerdo con un credo, sino destinados a la prevención de esta enfermedad infecciosa y por ello seguiremos con las estrategias sobre sexo seguro", afirmó, añadiendo que desde Sanidad no se tiene ninguna duda de que "la promoción del preservativo es una prioridad para unas relaciones sexuales sanas y responsables", agregando que "las autoridades sanitarias deben resolver los problemas de la salud pública".

Micaela Navarro, secretaria de la mujer del PSOE, juzgó la pastoral de "propia de una iglesia arcaica, retrógrada y que mira para otro lado, en lugar de preocuparse dc los problemas sociales de este pais", y criticó al Cobierno "por ser consecuente con estos principios". Contundente fue la opinión de Cristina Almeida, presidenta de Nueva Izquierda, que tras tachar la actitud de la Iglesia de "indignante" declaró que "es una falta de respeto a la necesidad afectiva de la gente y muestra un gran desconocimiento de la realidad humana". Por su parte, la diputada Pilar Rahola acusó al cardenal Caríes de tratar de imponer actitudes "regresivas, carcas y socialmente preocupantes.

La Unión de Consumidores de España (UCE) también terció en esta polémica a través de una nota en la que exige que se destine mayor presupuesto contra el sida y se sigan desarrollando las campañas para su prevención desde las administraciones sanitarias. "A inicios del nuevo milenio -agrega la UC- todavía en España estamos debatiendo si las campañas de prevención son eficaces o no, cuando en otros países desarrollados este debate está totalmente superado y se ha comprobado que son la mejor arma para luchar frente al avance de esta lacra de fin de siglo.

Por su parte, la Fundación Triángulo señala que "la jerarquía eclesial vuelve a dar un ejemplo de irresponsabilidad", añadiendo que "la ética sexual consiste en protegerte y proteger al compañero o la compañera y eso no se hace con la castidad, sino con el preservativo". El Comité Nacional Anti Sida (CONSIDA), asegura que las palabras de Carles, las recientes fillipicas de Antonio Maria Rouco, presidente de los obispos españoles, contra la campaña "Úsalo", de la Comunidad de Madrid, y los ataques de Femando Sebastián, arzobispo de Pamplona, el pasado verano, a las campañas de reparto de preservativos, "revelan una bien planeada estrategia diseñada por el sector duro y seguidor de la política vaticana al respecto". El Consejo de la Juventud de España (CJE), organismo autónomo formado por más de 70 entidades de todo el Estado español, considera "muy grave" las críticas realizadas por Ricard Maria Caríes.

También Enrique Miret Magdalena, presidente de la Asociación de Teólogos, terció en la polémica suscitada por la carta pastoral, señalando que "todavía no se han convencido -alusión a los obispos españoles- de que estamos en una situación muy distinta a la del periodo franquista".