Durante varios meses los farmacéuticos británi-cos habían debatido las ventajas de ofrecer en las farmacias de modo gratuito servicios anticon-ceptivos de emergencia

PILDORA POSCOITAL

EXPERIMENTO CONTRACEPTIVO EN INGLATERRA

(Guillem Balagué. Crónica El Mundo. 16/01/2000)

Durante varios meses los farmacéuticos británicos habían debatido las ventajas de ofrecer en las farmacias de modo gratuito servicios anticonceptivos de emergencia. De repente, en Manchester les entró el miedo en el cuerpo. Estaba a punto de llegar el milenio con sus fiestas ebrias, sus insinuaciones sexuales y sus inevitables errores o placeres. Los doctores únicamente tenian fiempo para detener la nueva epidemia de gripe.

Al mismo tiempo, aparecieron las nuevas cifras de embarazos adolescentes que casi doblaban la media nacional, ya de por sí una de las más escandalosas de la Europa Occidental. Tony Blair había mostrado su preocupación y, tras descubrirse que dos niñas de 12 años se habían quedado embarazadas, el debate pasó al terreno práctico.

En Manchester y en las cercanas Salford y Trafford, el Gobierno decidió poner a prueba en Nochebuena un experimento:las farmacias iban a ofrecer gratuitamente las «pastillas del día después» para aquellas mujeres que lo desearan, ya fuera por haber olvidado tomar la pastilla habitual, por haber sido violadas o por temor a las consecuencias de un preservativo roto. La pastilia debía tomarse antes de que se cumplieran 72 horas tras consumar el acto sexual. Hasta ahora dicha solución solamente se podía conseguir acudiendo al médico de cabecera o a un centro de planificación familiar. El proyecto estará en fase experimental hasta marzo y, si funciona, el resto de farmacias del país proporcionarán gratuitamente esta pastilla.

Según la teoría del Gobierno británico, el anticonceptivo de urgencia que en Francia se da en las escuelas y en Alemania puede comprarse en la farmacia va a detener embarazos no deseados en menores de edad por su fácil acceso y su gratuidad.

 

Ambito estudiantil

De momento, un total de 48 mujeres han adquírido la pastilla en una de las 16 farmacias que participan en el experimento. La más grande está situada en lo que se conoce como Estudiatilandia, , rodeada por los prlncipales institutos y campus universitarios de Manchester. A la primera chica que vino, le tuve que decir que no se la podía dar porque no cumpila los requisitos necesarios." No sé quién de los dos estaba más nervioso, si ella o yo", dice John Gilson, el alto y tímido farmacéutico.

Antes de aprobar la participación de las 16 farmacias, los farmacéuticos debieron completar un curso sobre anticonceptivos en el que les enseñaron cuándo debían proporcionar la pastilla (conocida también como PC4), cuándo debían enviar al paciente a otro centro o al médico de urgencia, y qué tipo de información y consejos proporcionar.

«Cuando una mujer pide anticonceptivos de emergencia en una de las farmacias, el farmacéutico la conduce a un área en la que se puede garantiaar la. prívacidad», dice Paul Benson, presidente del Comité de Farmacéuticos de Manchester. En el cuestionario de 20 preguntas debe incluirse la edad, admitir si la paciente ya está embarazada, si han pasado 72 horas desde el acto sexual; si ha dejado de tomar la pastilla anticonceptiva o si tiene algún tipo de enfermedad o problemas de hígado. Nunca se entra a juzgar la decisión de la mujer ni se realiza ningún otro tipo de cuestiones personales.

Aunque los farmacéuticos no piden documentos que prueben la edad de la paciente, lo tienen claro: «En teoría, no podemos servir a menores de 16 años», dice John. En la práctica, se le da la pastilla a aquella joven que entiende las consecuencias de su decisión y las posibles contraindicaciones y peligros que se repasan al acabar

el cuestionario. Si las respuestas no son las adecuadas o existen dudas sobre el estado real de la paciente, el farmacéutico la envía a un centro de planificación familiar o a un doctor de urgencias que forma parte del proyecto. Si todo está correcto, se le ofrecen dos pastillas que debe tomarse delante suyo y otras dos para el día siguiente.

 

Estrategia Comercial

El proyecto se inició tras una serie de reuniones mantenidas entre el Comité de Farmacéuticos de Manchester y los de Salford y Trafford para establecer nuevas áreas de servicio para las farmacias.

Los supermercados británicos pueden vender ahora medicamentos que no necesiten receta médica y las farmacias están perdiendo clientela. los farmacéuticos desean ofrecer nuevos antibióticos y servicios, y la decisión de pedir al gobierno permiso para proveer esta pastilla es el primer paso en la nueva estrategia de ventas.

Por ello y por su labor de parachoque en adolescentes, la Sociedad Farmacéutica del Reino Unido (RFS) defiende la distribución gratuita de la pastilla en farmacias. Pero la respuesta de los grupos pro vida no ha tardado en llegar. «Con este proyecto se anima a la gente a que no sea responsable de sus actos ya que el Estado se encargará de ponerlo todo en orden», áfirma Valerie Riches de Atención a la Familia y la Juventud. «Pero además es peligroso porque muchos jóvenes no saben si su historial médico les impide tomar unas hormonas tan fuertes. los servirá de excusa, especialmente a los chicos, para no usar anticonceptivos, lo cual incrementará las enfermedades de transmisión sexual».