UNA APUESTA POR LA

 

UNA APUESTA POR LA

MULTIPROFESIONALIDAD:

"Grupo Guadalhorce de Educación Sexual o la historia de la búsqueda de cómo aprender y enseñar a gozar"

 

 

 

 

Carmen Berdugo Durán

 

PRESENTACIÓN

..."Hay una ósmosis entre sexualidad y existencia, es decir que si la existencia se difunde en la sexualidad, recíprocamente la sexualidad se difunde en la existencia, de modo que es imposible determinar, en una decisión o acción dada, la parte de la motivación sexual y la de otras motivaciones; es imposible caracterizar una decisión o un acto como sexual o no sexual... la sexualidad es todo nuestro ser"

(Merleau-Ponty, Fenomenología de la percepción, 1975)

Son pocas las oportunidades que se nos ofrecen a los profesionales de la educación y de la sanidad para poder compartir, discutir y reflexionar sobre el papel que la sociedad nos otorga como educadores sexuales. Tanto los/as docentes como los/as sanitarios/as somos llevados por la vorágine del trabajo diario, por la exigencia de dar respuestas a todos los problemas que se nos plantean y por el esfuerzo de seguir formándonos permanentemente para poder estar al día en nuestras disciplinas. Por todo ello, y por otras muchas razones, no tenemos tiempo ni ocasión para discutir de temas que nos preocupan a todos/as, como puede ser la sexualidad, y en los que no siempre estamos seguros de hacer lo más acertado y sin embargo, la sociedad nos exige actuar profesionalmente. En estas circunstancias no es extraño que todos/as, en demasiadas ocasiones, tendamos a exigir de los expertos soluciones fáciles, respuestas claras y concretas. Sin embargo, creemos que debemos huir de soluciones fáciles ya que cada uno de nosotros debe buscar su forma de estar en el mundo para vivir y para educar como ser sexuado.

Sea esta una ocasión para invitar a la reflexión conjunta de ambos colectivos, desde los conocimientos y experiencias que nuestras disciplinas nos aportan, para aprender unos de otros y poder llevar a cabo el objetivo primordial de todo proyecto en educación sexual, que no debería ser otro que el de dar una respuesta a las necesidades que la realidad nos plantea, de forma que seamos capaces de crear nuestras propias estrategias de resolución.

Con esta ponencia intentaré no sentar cátedra, ni por supuesto hablar como experta en sexualidad, sino como miembro de un Grupo de Trabajo de Educación Sexual, el Grupo Guadalhorce, en el que desde hace seis años, sanitarios y docentes tratamos de andar nuestro propio camino, no el mejor, sino simplemente el nuestro.

 

 

NUESTROS PUNTOS DE PARTIDA

1. SOBRE LA SEXUALIDAD HUMANA Y EL PESO DE LA CULTURA

Debemos partir de la idea fundamental: aunque la sexualidad, como toda actividad cultural humana, tiene una base biológica, es decir, se base en el cuerpo, su estructura, su fisiología y su funcionamiento; éstas no determinan la configuración o el significado de la sexualidad de una forma directa ni simple. Si esto fuera así, podríamos esperar que se registrara una gran uniformidad entre las diversas culturas. Sin embargo, la diversidad sexual que vemos es sorprendente: las actividades que se condenan en una sociedad son favorecidas en otras, y las ideas de lo que es atractivo, erótico, satisfactorio o, incluso, sexualmente posible varían considerablemente.

El papel de la cultura tampoco se limita a elegir ciertos actos sexuales (mediante alabanzas, estímulos o recompensas) y rechazan otros (mediante la ridiculización, el desprecio o la condena) como quien elige en un "buffet" sexual. La construcción social de la sexualidad es mucho más profunda y abarca hasta la forma de conceptualizar, definir, nombrar y describir el sexo en los distintos tiempos y en las distintas culturas. Aunque podemos dar nombre a algunos actos físicos determinados, como el sexo anal, el coito heterosexual, los besos, la felación o la masturbación, está claro que los significados personales y sociales que conllevan estos actos en términos de identidad sexual y comunidad sexual han variado históricamente, Sin negar el cuerpo, nos damos cuenta de que el cuerpo y sus actos se entienden según los códigos de significación dominantes.

 

2. SOBRE LA EVOLUCIÓN Y SEXUALIDAD HUMANA

 

En todas las especies inferiores, la sexualidad es un instinto muy estereotipado, manifestándose en conductas muy preprogramadas. La función de reproducción es tan determinante que las hembras sólo aceptan la relación sexual cuando pueden concebir.

En la especie humana, la reproducción es también una función fundamental; pero no la única ni necesariamente la más importante. En nuestra especie, el placer sexual no va unido necesariamente a la reproducción. El placer sexual puede ser deseado por una mujer en momentos del ciclo menstrual en los que no es posible la concepción o tras la menopausia. Es más, podríamos afirmar que, con la excepción de algunas hembras de especies de primates superiores, las mujeres son las únicas hembras del reino animal que tienen orgasmo en sus relaciones sexuales.

Para comprender el papel desempeñado por el placer en las relaciones sexuales es necesario apelar a tres tipos diferentes de principios o características diferenciales de la sexualidad en las diferentes especies y en torno a las cuales varía la mayor o menor presencia del placer sexual: la tasa diferencial de reproducción, la evidencia o ocultación de la ovulación y la proximidad temporal o sincronía entre ovulación y copulación. El acompañamiento de placer en las relaciones sexuales parece estar relacionado de modo inversamente proporcional con la tasa reproductora mostrada por las diferentes especies: a mayor tasa de reproducción menor placer sexual obtenido. El placer sexual correlaciona con la necesidad, por parte de la especie, de una mayor frecuencia de apareamiento. En este mismo sentido, cabe interpretar la reciente aparición del orgasmo en las hembras más evolucionadas, hecho inusual en otras especies, aunque se considera el orgasmo en los machos como un fenómeno prácticamente universal. El orgasmo femenino puede ser interpretado pues, como el desarrollo evolutivo de una nueva capacidad neurológica con la finalidad de facilitar o aumentar la frecuencia de la actividad sexual en las especies con unas muy bajas tasas de reproducción y en las que el momento ovulatorio se oculta.

En las especies más evolucionadas se observa, asimismo, una tasa de terminaciones sensitivas cutáneas muy alta. El ser humano es el ser vivo con más terminaciones nerviosas por centímetro cuadrado en su piel. Si bien, existen unas áreas más sensibles que otras(lengua, zonas denominadas erógenas, genitales, clítoris, glande, etc) toda nuestra piel es un radar que percibe sensaciones placenteras. En la caricia y el contacto físico estriba el placer a todas las edades. Algunos autores defienden que la mano humana, con capacidad para la extensión completa, es la única con capacidad para la caricia: para darla y para recibirla. De este modo, los humanos necesitan tocar y ser tocados lo que conlleva una proximidad corporal constante a lo largo de la vida.

De esta forma, en la especie humana la sexualidad puede cobrar un sentido totalmente diferente a la mera función biológica y convertirse en fuente de placer, bienestar psicofísico, etc.

 

  

...El análisis evolutivo o zoológico ha revelado la existencia de ciertos elementos comunes en la conducta sexual de muchas especies, incluyendo al "Homo Sapiens". El hombre dista mucho de ser único en sus patrones de conducta sexual. Muchos de los elementos de conducta de diversas sociedades son igualmente característicos de los simios, monos, e incluso de los mamíferos inferiores. Tomados en conjunto, puede decirse que estos elementos de conducta sexual ampliamente difundidos constituyen un proceder mamífero básico. Algunas prácticas sexuales sólo las realiza el animal humano. Las diferencias de comportamiento entre el hombre y todos los demás animales se deben a dos clases de factores. El primero comprende la multitud de cambios biológicos que han ocurrido en el curso de la evolución humana. El segundo abarca profundas modificaciones que toda sociedad impone a las tendencias heredadas de sus miembros.

BEACH, F.A., FORD, C.S.: Conducta sexual humana

 

 

3. SOBRE LA DEFINICIÓN SOCIAL DE SEXUALIDAD O EL COITO

"Todas las sociedades humanas, sin excepción, son coitocéntricas... El coito es la unidad de medida longitudinal..."

Cultura y sociedad en las prácticas sexuales. J.A. Nieto

 

Si hacemos una encuesta rápida en nuestro medio, lugar de trabajo, en la calle, entre nuestros amigos, etc., pidiendo una definición de sexualidad, además de encontrar algunas risas y dificultades para encontrar una respuesta "satisfactoria", lo que podemos tener claro, es que todos estarán pensando, lo digan o no, en algo muy concreto: el coito.

En efecto, son muchos los autores, entre ellos Nieto J.A, que señalan esta especie de imperialismo del coito, esta identificación casi exclusiva de la sexualidad con el coito en nuestra sociedad. Incluso muchos de los considerados "expertos" en sexualidad, divulgadores, terapeutas, etc., utilizan expresiones como "el acto sexual" o "relaciones sexuales completas" para referirse al coito vaginal. Y, sin embargo, consideramos que las formas de gratificación sexual son muchas y son muchos los coitos que no son verdaderamente sexuales, sino asuntos reproductivos, episodios de rutina conyugal o actos de dominación.

Esta reducción de la sexualidad al coito heterosexual se expresa en tres tipos de lenguaje diferentes: Para los sectores de orientación eclesiástica y científicos reaccionarios, lo que no es coito es pecado o perversión. Para los sectores científicos modernos, sólo el coito acompañado de orgasmo (y en algunos casos de la consigna del orgasmo simultáneo) es salud o realización sexual. Y finalmente, para el discurso popular, todo lo que no sea el coito es frustración, sucedáneo o "juego previo".

No es difícil ver por detrás de ello una lógica social reproductivista. Durante siglos, la ideología dominante ha respondido al interés de ciertas clases por lograr una población abundante por razones económico-militares a las que habría que añadir otras de tipo simbólico.

En ciertos momentos históricos, también a los ciudadanos de niveles sociales inferiores - campesinos, por ejemplo- les ha interesado una descendencia abundante, útil como mano de obra familiar. De ahí la tendencia a exaltar el coito y a reprimir o desalentar las formas no productivas de sexualidad: la masturbación, las relaciones homosexuales, el coito no vaginal, el sexo oral, las caricias no genitales y muchas otras que seguro se os ocurrirán.

Cuando pensamos en la heterosexualidad parece que tenemos en mente las relaciones sexuales entre los sexos, entre hombre y mujer. Pero habitualmente solemos omitir unas cuestiones y no tenemos en cuenta otras cuando nos referimos a este fenómeno. Por ejemplo, es muy posible que hablemos de "sexualidad" en vez de "sexualidad heterosexual", de la pasividad femenina frente a la iniciativa masculina, de la penetración vaginal como sinónimo de relación sexual, o del coito como culmen de dicha actividad. Con ello estamos implicando, entre otras cosas, que el comportamiento heterosexual significa la norma y, por lo tanto, la "mejor" actividad posible, que dicha práctica se debe hacer de una determinada manera, y que los miembros de cada género, por el hecho de su pertenencia la mismo, se conducen de diferente manera, en el sentido descriptivo y normativo del término.

No debemos engañarnos creyendo que esto sólo afecta a las actitudes más conservadoras de nuestra sociedad, por relacionar la sexualidad con el coito reproductor. Las actitudes más liberales llegan algo más lejos: añaden conocimientos sobre métodos anticonceptivos (sigue siendo el coito heterosexual el baluarte fundamental de la sexualidad) y la tiñen con valores consensuados como son la comunicación, la ternura, la afectividad, el compromiso, etc. Pero tanto desde una actitud más o menos conservadora, la normatización de la sexualidad es tal, que toda actividad sexual exenta de estos valores, tampoco se acogerá a un MODELO SOCIALMENTE CORRECTO.

Lo cierto es que no sólo pretendemos una crítica al modelo coitocéntrico vigente, ya que creemos que una aproximación al concepto de sexualidad debe ser hecha desde la reivindicación del placer y, por ello, no debería detenerse en la denuncia de esta obsesión por el coito, sino cuestionar la misma genitalidad como eje de la sexualidad.

No solo debemos tener en cuenta todos estos determinantes de la sexualidad humana ya que ésta cambia con la edad teniendo en cada momento unas características propias, por ello no puede hablarse de sexualidad referida a todas las edades sin cometer graves errores y generalizaciones. Tanto los niños, los adolescentes, los adultos como los viejos son sexuados; tienen intereses sexuales y expresan en conductas su sexualidad.

Es fácil entender, en este punto, las causas que han motivado la negación de la sexualidad humana en edades no reproductivas: infancia, vejez, etc. La sexualidad es reproducción, es decir, coito, o no existe.

4. EL CONTROL DE LA SEXUALIDAD HUMANA

La Antropología Sexual nos muestra que todas las sociedades practican un cierto control sexual, incluso en aquellas en que, para el standard occidental, la libertad sea norma, se observan contradicciones, causa y efecto, a la vez de la doble moral y de la hipocresía. Por debajo y por detrás de la restricción sexual y de la consecuente contradicción siempre hay una explicación cultural que vendrá configurada, unas veces por razones económicas, otras, por razones ecológicas, y otras, por razones religiosas. Pero siempre toda costumbre o práctica sexual concreta se ejercita dentro de un contexto cultural determinado y, por tanto, la costumbre o la práctica viene determinada por el mismo.

Lo cierto es que, el control de los llamados instintos, la regulación de las pulsiones, el moldeamiento de las llamadas "necesidades naturales", es decir, el cultivo del hombre exterior, fueron dispositivos nada desdeñables en la constitución de la moderna racionalidad al mismo tiempo que instrumentos afinados al servicio de ciertos grupos sociales para imponer su estilo de vida y conseguir dominio y distinción.

En todas las épocas y en todos los lugares, las religiones trataron de imponer una "ortodoxia sexual" que tenía menos presente la felicidad de la persona que la supervivencia de las colectividades y el respeto al orden social. La prohibición del incesto, la supremacía de la procreación, la recusación del placer sexual, la sacralización de la virginidad prenupcial, la condenación del adulterio proclaman la prioridad de dichos objetivos. Hay que reconocer que esta red de prohibiciones nunca consiguió controlar del todo la violencia del deseo, como lo ilustra la sangrienta historia de las guerras religiosas. Sin embargo, las sociedades han recurrido a otras medidas más eficaces incluso que la ortodoxia religiosa.

Según Bataille, desde los tiempos más remotos el trabajo introdujo una conducta en la que el cálculo del esfuerzo, referido a la eficacia productiva, es constante...Introdujo un aflojamiento de las tensiones en cuyo beneficio el hombre dejaba de responder al impulso inmediato que provocaba la violencia del deseo...En general, el trabajo concierne a la colectividad, y la colectividad debe oponerse, durante el tiempo reservado al trabajo, a esos movimientos que resultan excesos contagiosos y en los cuales lo principal es la entrega inmediata al exceso. Es decir, la violencia. Además la colectividad humana, consagrada en parte al trabajo, se define en las prohibiciones sin las cuales no habría llegado a ser ese mundo del trabajo que esencialmente es. Es decir, el hombre en su evolución, se distinguió de los animales por su trabajo, paralelamente le fueron impuestas unas prohibiciones(interdictos) que concernían fundamentalmente a los muertos y a la actividad sexual. Este interdicto no significa por fuerza la abstención, sino la práctica en forma de transgresión.

En definitiva, el interdicto no puede suprimir las actividades que necesita la vida, pero puede darle sentido de actividad religiosa, las somete a límites, regula sus normas, etc.

5. EL CONTROL DE LA SEXUALIDAD EN LA SOCIEDAD OCCIDENTAL: LA "ARS MÉDICA" AL SERVICIO DEL PODER

" En una época en que el fuego y el azufre del infierno han dejado de ser eficaces para frenar la conducta sexual "ilícita", el diagnóstico de que dicha conducta es "neurótica" o simplemente "enfermiza" ejercerá una influencia aun mayor sobre las personas que se esfuerzan ansiosamente por ser "normales" y "sanas".

Alex Comfort. Los fabricantes de angustia

Como hemos visto en el apartado anterior todas las culturas y sociedades controlan la sexualidad de sus miembros, reprimiéndola y regulándola. Diversos autores, como Foucault o Elias, sin embargo, cuestionan el tan manido concepto de represión para explicar la actuación del poder sobre nuestros comportamientos y deseos.

Desde un punto de vista histórico, se puede afirmar que a finales del siglo XVIII nace una tecnología del sexo en relación con el buen gobierno ilustrado. Su administración no será a partir de ahora obra de los moralistas y de las familias, sino también de hombres de gobierno, de nuevos especialistas. De este modo, a través de la economía, de la pedagogía y de la medicina, el sexo se convierte en una cuestión política.

Lejos de naturalizar la sexualidad y de legitimar las intervenciones de los especialistas en este campo, a partir del siglo XVIII, la sexualidad se ha convertido en un enclave productivo de primer orden. Permiten, por tanto, comprender las funciones sociales y los intereses que se ocultan tras la generalización de determinados usos y costumbres sexuales y nos avisan de su utilización normalizadora por la medicina (sexualidad sana), por la psicología (sexualidad completa y sin represiones), por la sexología y la bioenergética (el lirismo del orgasmo).

En definitiva, abren cauces para controlar los códigos de comportamiento sexual y nos estimulan a liberarnos de sumisiones, domesticaciones y ritualizaciones que conllevan, así como promover nuevas formas de subjetivación frente a las que han predominado durante siglos. Es decir, potencian la elaboración de una ética personal en la que la verdad sobre nosotros mismos no esté ligada en exclusividad a la marcada lógica del deseo. Sus repercusiones son, sin embargo, mucho mayores ya que los códigos de comportamiento "legítimos" no sólo trazan el camino que conduce a la verdad de uno mismo, sino también a las vías de relación con los demás y constituyen el subsuelo de nuestras categorías de percepción del mundo. Conocer todas estas implicaciones es, al mismo tiempo, sentar las bases para dejar de ser sujetos-sometidos y por tanto para acceder a ser más libres, más autónomos y solidarios.

Según Foucault, el poder no adopta respecto al sexo la forma de ley o de prohibición, sino pone en marcha una serie de estrategias de producción de discursos, de constitución de dispositivos, de saberes y de placeres. Estrategias diferentes en función de sexualidades localizadas o difusas que producen comportamientos polimorfos, placeres específicos. Para Foucault la confesión y el examen constituyen la base no sólo de las técnicas que han moldeado el sexo en Occidente sino también de la elaboración de un "sciencia sexualis" (en oposición de la "ars erótica") . Con la obligación de la confesión se codifica el hablar del y sobre el sexo al tiempo que se lo define como algo oscuro, peligroso, inagotable, etc. Por lo que es necesario alguien encargado de descifrarlo e interpretarlo: clérigos, médicos, psiquiatras, psicólogos, psicoanalistas, sexólogos, etc.

El dispositivo de sexualidad no inscribe por tanto únicamente el sexo en una "economía del placer", sino que también lo integra en "regímenes ordenados de saber", en campos de racionalidad, en cuya constitución han intervenido diferentes especialistas cuya hegemonía ha variado y cuyo número se ha ido acrecentando con el tiempo.

En definitiva y a modo de resumen, el control de los instintos, la regularización de las pulsiones han sido dispositivos indispensables de la moderna racionalidad; así como, instrumentos refinados al servicio de ciertos grupos sociales para imponer su estilo de vida y conseguir dominio y distinción.

 

... "Estáis enfermos de lo genital, aprovechadlo para pensar en otra cosa. Liberaos de la idea de que la sexualidad se detiene a partir del momento en que ya no podéis hacer el amor. Por ejemplo, intentad la sodomía, sensibilizad otras partes de vuestro cuerpo, acabad con toda clase de confinamiento sexual. Perded vuestra mentalidad de asistido, no esperéis nada de los especialistas, ellos son los que os han inculcado esta obsesión por la salud. No confundáis vuestra indigencia actual con una debilitación, descubrid en ella nuevas fuerzas, otras perspectivas ocultas bajo los ruidosos éxitos del organismo. Sobre todo no entréis en el innoble círculo de la culpabilidad, no busquéis ayudas, pues desear un remedio ya es aceptarse como enfermo, como inferior, reíros de las imágenes impuestas por las leyes de nuestra sexualidad. Por otra parte, no te preocupes, si sigue impotente más de seis meses, tu pene se caerá por sí sólo".

Bruckner y Finkielkraut. El nuevo desorden amoroso

5. SEXUALIDAD HUMANA Y EDUCACIÓN

"En la escuela no se trata tanto de explotar el morbo de informaciones puntuales o respuestas a preguntas – pan para hoy hambre para mañana – cuanto de abrir o descubrir una dirección en la que se puedan buscar explicaciones y conocimientos más duraderos y sólidos... Basta con una sensibilización del profesorado. Ni siquiera se trata de especializarse sino de una simple entrada en onda".

(Educación Sexual y Coeducación desde la transversalidad, Revista Española de Sexología, 1999, nº 91, Efigenio Amezúa)

La ideología dominante en cada sociedad marca los valores en los que sus miembros deben ser educados, siendo esto muy evidente en el campo de la sexualidad. La familia, los medios de comunicación, los modelos intermediarios, los propios iguales y la escuela son los instrumentos que utiliza cada sociedad para transmitir dichos valores. Esta educación se lleva a cabo de una manera inconsciente, sutil, en el día a día, con nuestras actitudes y las conductas que se derivan de ellas (lo que decimos, lo que no decimos, nuestros gestos de aprobación o de reproche, el sesgo de nuestros intereses, nuestras vivencias, etc.). Es decir, la sexualidad humana se educa transversalmente desde el nacimiento y durante toda la vida.

La LOGSE es coherente al proponer un tratamiento transversal de la educación de la sexualidad, sin embargo al profesorado a veces les cuesta entender el concepto de transversalidad, ya que reducen la educación de la sexualidad a un programa, aceptan sin más programas que les vienen dados, creen que les faltan materiales, y cuando los tienen o los almacenan sin más o los usan sin ton ni son; creen que con actuaciones puntuales de expertos en el tema se resuelve la papeleta, y sobre todo, no son conscientes de que ellos/as y la escuela seguen transmitiendo día a día, transversalmente, el modelo social vigente en el que hemos sido educados y del que de algún modo somos víctimas.

No debemos olvidar que el objetivo de la educación es formar a individuos socialmente adaptados. Por ello, la palabra educación debe ser entendida de un modo amplio: educar es socializar, educar es normativizar, educar es controlar, educar es dirigir, educar es reprimir, etc., etc... Seamos conscientes, tanto docentes como sanitarios, de qué valores transmitimos y los intereses que los sustentan. Llevando esta reflexión sobre el concepto de educación al aula, podemos cuestionarnos todos los aquellos aspectos que condicionan la labor educativa: la escolarización obligatoria, el uso de los espacios, el tipo de clases que deben "soportar" los niños y niñas desde los cuatro años, las pocas oportunidades que se les da para plantearse dudas, para pensar, anticipándonos a sus preguntas; los programas cerrados que obligan a explicar unos determinados temas en determinado tiempo sin apostar por otras opciones, y otros muchos puntos que seguro que se os ocurrirán dan como resultado que los gozos se conviertan en sombras. La imposibilidad de "educar para el placer" es, pues, manifiesta.

La tesis que defendemos es que la auténtica educación sexual que se lleva a cabo en la escuela no sólo es la que se realiza en momentos concretos o de forma programada sino aquella que mediante represiones, rutinas y controles empujan a los niños y niñas hacia la producción y no hacia el placer. Día a día se les orienta, desde mismo inicio de la escolarización, a una actitud negativa hacia sus cuerpos, tan importante como instrumento de placer, conocen los estereotipos de género, y aprenden, pues, todo aquello que la ideología imperante de su sociedad considera que "deben saber" sobre sexualidad.

Y si pensamos en la acción educativa, nos preguntamos si es significativa y eficaz la intervención puntual del socio-sanitario en un momento concreto para tratar el tema de la reproducción y no reproducción, durante unos días o unas horas, dirigida a unas personas con toda una vida de experiencias (11, 12 ó 13 años) y en un marco social determinado.

Desde nuestra perspectiva, un programa de actuación educativa en este terreno, debe ser un proyecto globalizado con el resto de las áreas, que se atenga a las experiencias surgidas en el medio escolar, que responda a los intereses individuales y colectivos y a unas necesidades sanitarias y educativas explícitas e implícitas. Por todo ello, no es posible educar en sexualidad con un proyecto específico, genérico y generalizable que una vez diseñado vale para todos.

"Las intervenciones puntuales, salvo excepciones, suelen aportar una información que aislada y desintegrada del currículum queda condenada al olvido".

 

5. LA REALIDAD DE LOS DISTINTOS COLECTIVOS IMPLICADOS: RAZÓN DEL EQUIPO MULTIPROFESIONAL

Son grandes las dificultades de las instituciones educativas en general y de cada maestro en particular para abordar las tareas que la sociedad demanda (educación sexual en particular, temas transversales en general), para las que no han sido formados desde el punto de vista pedagógico y didáctico, sino que se les ha hecho llegar como material bibliográfico impuesto desde "arriba" en pos de "La Reforma" sin la reflexión y el trabajo personal que requiere cualquier cambio.

También es necesario comprender que la realidad de cada centro, grupo o alumno/a será peculiar y, por tanto, de ello dependerán los contenidos, las temáticas y la profundidad de su estudio. El trabajo con los alumnos debe enfocarse desde la integración curricular, sin olvidar que la educación en los temas transversales "es un proceso largo, complejo, continuo, de adaptación y readaptación progresiva".

Y por supuesto, no podemos obviar el objetivo dentro de los programas de los centros de salud como dinamizadores y apoyo a los programas de salud planteados desde la escuela, sabiendo el papel que ésta representa para la educación personal y comunitaria de la salud.

Y por todo lo anterior, se recurre al socio-sanitario para que en su calidad de experto, dé una información objetiva y científica sobre estos temas. Contribuyendo así al mito de la "neutralidad de la ciencia". En este contexto, el socio-sanitario más implicado en estos temas acude al centro escolar sin demasiados recursos didácticos y con los contenidos que su disciplina le marca.

Creemos que la realidad de todos los implicados nos habla de la necesidad de plantear una respuesta coherente a todo lo expuesto con anterioridad. La acumulación de trabajos y funciones hace necesaria la existencia de EQUIPOS MULTIPROFESIONALES. La interdisciplinariedad de dichos equipos viene dada por las distintas cualificaciones profesionales de sus integrantes, que permite un análisis y una respuesta más completa a las demandas de los centros y a las necesidades reales de nuestro alumnado.

En nuestra propuesta, este equipo multidisciplinar no sólo tendrá funciones técnicas de coordinación, programación, etc sino que debe ir más allá pretendiendo avanzar en la formación y desformación de sus participantes, a través de la reflexión, investigación, puesta en común, y el intercambio de experiencias, donde el análisis del consenso y de nuestra propia sexualidad vayan abriendo camino a nuevas propuestas personales y profesionales.

Pensamos que el camino de la educación sexual está sin hacer y se requiere de Equipos Multiprofesionales. La escuela será siempre un momento de análisis de la realidad y la investigación será el modo, el método por el que se realiza dicho análisis. Por consiguiente, no puede prescidirse de la realidad: hay que partir de ella, pero no para rehacerla, no para copiarla, sino para analizarla, comprenderla, con vistas a cambiarla" si queremos. La investigación es la forma de hacer fructíferos los conocimientos para dar respuestas que resuelvan auténticos problemas (esto es tan válido para los alumnos de nuestro centro como para los considerados sus educadores). Sólo desde la investigación se llegará a conseguir una verdadera acción, y por tanto una verdadera reforma personal y profesional.

La investigación es una técnica propia de grupo, puesto que sería absurdo y tedioso enfrentarse a tareas de recogida de datos, de elaboración, de comprobación, etc, para resolver problemas de cada uno.

Como dice Elliot, la investigación-acción se relaciona con los problemas prácticos cotidianos experimentados por los profesores, en vez de con los problemas teóricos definidos por los investigadores puros en el entorno de una disciplina del saber" Nuestro grupo parte de una premisa clara: sólo si partimos de una reflexión sobre el consenso en materia de sexualidad y sobre nuestra sexualidad misma, podremos convertirnos en profesionales investigadores y así seremos capaces de transmitirlo a nuestros alumnos y alumnas.

 

 

 

 

 

.

Y A MODO DE RESUMEN, NUESTRAS SUGERENCIAS...

"Aprender a gozar y enseñar a gozar implican inicialmente aprender a aprender y enseñar a enseñar"

DE LO QUE DEBEMOS PARTIR...

+ Una actitud distinta ante nuestro cuerpo, tan importante como instrumento de placer.

+ Una adolescencia menos conflictiva por tener bases sentadas para el cambio que supone este período de tránsito hacia la adultez.

+ Una adultez donde sepamos aceptar, comprender y vivir nuestra sexualidad de una forma más natural, y donde nuestras actitudes hacia la misma no sean causa de conflicto y culpabilidad.

PARA CONCRETAR EN EL AULA...

Tal vez, nuestro trabajo debiera consistir, casi exclusivamente, en un dejar fluir la pregenitalidad de los niños: sus cuerpos, sus placeres, sus preguntas, sus conductas, sus emociones, sus intereses.

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. AMEZÚA E. Eucación Sexual y Coeducación desde la transversalidad, Revista Española de Sexología, 1999, nº 91.
  2. ARIES, PH. : El niño y la vida familiar en el antiguo régimen, Madrid, Taurus, 1987.
  3. BALLENILLA F. Enseñar investigando. ¿Cómo formar profesores desde la práctica? Díada Editora, Sevilla, 1995.
  4. BARRAGAN MEDERO, F. Currículum, poder y saber: un análisis crítico de la educación sexual.
  5. BEACH F.A Y FORD, C.S. Conducta sexual, Fontanella, Barcelona, 1972
  6. BRUCKNER,P. y FINKIELKRAUT,A . El nuevo desorden amoroso (Barcelona: Anagrama, 1989).
  7. CARR W., KEMMIS, S. Teoría crítica de la Enseñanza. La investigación-acción en la formación del profesorado. Martínez Roca, Barcelona, 1988.
  8. COMFORT, A. Los fabricantes de angustia, Gedisa, Barcelona, 1987.
  9. DE KETELE, J.M., Observar para educar. Observación y evaluación en la práctica educativa, Visor, Madrid, 1984.
  10. FLANDRIN, J.L.: Orígenes de la familia moderna, Barcelona, Grijalbo, 1979.
  11. FLANDRIN, J.L. La moral sexual en Occidente, Barcelona, Granica, 1984.
  12. FOUCAULT, M, Historia de la sexualidad. Tres volúmenes.
    1. La voluntad de saber.
    2. El uso de los placeres.
    3. La inquietud de sí.
      1. (Madrid: Siglo XXI, 1978)

  13. GARCÍA J.E., GARCÍA F.F., Aprender investigando. Una propuesta metodológica basada en la investigación. Díada Editora, Sevilla, 1995.
  14. GIMENO, J, El currículum: una reflexión sobre la práctica. Morata, Madrid, 1989.
  15. GUISAN, E.: Manifiesto hedonista, Barcelona, Anthropos, 1990.
  16. HALLER, J.S. Jr.: Advice literature: A Victorian view of sexual mores. Bull-N-Y-Acad-Med; 1990 May-Jun; 66(3); P233-45.
  17. HARRIS, M. Introducción a la antropología general. Alianza Universal Sextos. Madrid, 1993.
  18. HARGREAVES, D. Las relaciones interpersonales en la educación. Ed. Narcea, 1979
  19. LEITES, E.: La invención de la mujer casta, Siglo XXI de España Editores, Madrid, 1990.
  20. LOPEZ, F y FUERTES, A. Para comprender la sexualidad, Editorial Verbo Divino, Estella (Navarra), 1990.
  21. MARINA, J.A., Ética para náufragos, Barcelona, Anagrama, 1995.
  22. MARQUES, J.V. "¿Después del sexto mandamiento qué?" Notas sobre ética, poder y placer". (Madrid: Instituto de la Juventud. Revista de estudios de Juventud. Oct 1985).
  23. MERLEAU- PONTY. Fenomenología de la percepción, París, 1975
  24.  

  25. MORENO JIMENEZ, B.: La sexualidad humana: estudio y perspectiva histórica, UNED, Fundación Universidad Empresa, Madrid, 1990.
  26. NIETO J.A. Cultura y sociedad en las prácticas sexuales, UNED, Fundación Universidad Empresa, Madrid, 1991.
  27. ROBINSON, P., La modernización del sexo. (Madrid: Villalar, 1977).
  28. TONUCCI F., La escuela como investigación. Ferrán Pellisa , Editor 1975
  29. 26. TORRES J. El currículum oculto. Morata, Madrid, 1994.
  30. VANCE CAROLE S. Placer y peligro. Explorando la sexualidad femenina. La Sal, Barcelona, 1989
  31. VARIOS. Orientaciones para la participación en la vida de los centros. Ed. Junta de Andalucía 1995
  32. VARIOS. Temas transversales" I, II. Ed. Junta de Andalucía 1995
  33. VARIOS. Plan de Orientación Educativa en Andalucía. Criterios básicos para su ordenación. Documento a Debate. Ed. Junta de Andalucía 1992
  34. VARIOS. La atención educativa de la diversidad de los alumnos en el nuevo modelo educativo. Documento a debate. Ed. Junta de Andalucía 1994
  35. VARIOS (Departamento de Didáctica), Orientación e Intervención Educativa. Textos para debate" Ed. Universidad de Málaga, 1990.
  36. WILSON, E.O. Sociobiología, Omega, Barcelona, 1980.